El embarazo tiene una duración de aproximadamente 40 semanas a partir del primer día de iniciado el último período menstrual. Las semanas se agrupan en tres trimestres.
Los cambios en el cuerpo de la mujer
Primer trimestre
- Cansancio. Sensibilidad en las mamas. Malestar estomacal, vómitos. Sensaciones de deseo o desagrado ante ciertos alimentos y comidas. Cambios de humor. Estreñimiento. Necesidad de orinar con mayor frecuencia. Dolor de cabeza. Acidez. Aumento o pérdida de peso.
Segundo Trimestre
- Dolores corporales (en particular en espalda, abdomen, ingle o muslos). Aparición de estrías (en abdomen, mamas, muslos o nalgas). Oscurecimiento de las aureolas mamarias. Aparición de una línea en la piel que se extiende desde el ombligo hasta el vello púbico. Aparición de manchas oscuras en la piel (en particular en mejillas, frente, nariz o labio superior). Estumecimiento u hormigueo en las manos. Prurito en abdomen, palmas de las manos y plantas de los pies. Inflamación en tobillos, dedos y cara.
Tercer trimestre
- Falta de aire. Acidez. Inflamación en los tobillos, dedos y rostro. Hemorroides. Sensibilidad en las mamas (puede aparecer una secreción de una sustancia acuosa, precursora de la leche, llamada calostro). Ombligo abultado. Dificultades para conciliar el sueño. Desplazamiento del bebé hacia la parte inferior del abdomen. Contracciones.
Por ello, el control de embarazo es un conjunto de actividades de prevención, diagnóstico y tratamiento con el fin de lograr una adecuada gestación. Permitiendo un parto y nacimiento en óptimas condiciones, sin secuelas físicas ni psicológicas para la madre, el bebé o la familia.
La frecuencia del control prenatal, durante los seis primeros meses, puede ser mensual. Durante el séptimo y octavo mes, el control se realiza cada quince días. En el noveno mes, de manera semanal hasta llegar al parto. Aunque, siempre dependiendo de los factores de riesgo de la gestante.